Campaña
de la Visitación

Del 31 de mayo al 7 de octubre

La Visitación de María

no es más que el preludio de su vida

en la tierra y en el cielo:

Darse a los demás entregándoles a Jesús

 P. Morales

En la Visitación María nos enseña una nueva forma de vivir el verano: con alegría, coherencia, sencillez. Hasta entonces sólo era Madre de Dios, desde la Anunciación; ahora, empujada irresistiblemente por la Vida que lleva dentro, comienza a ser Madre de los hombres con la Visitación. Su equilibrio es lo que necesita la juventud de hoy: contemplación y acción. Su “visita” no es pasiva, es activa, ya que deja pasar la Gracia sin poner impedimento y produce así la santificación del precursor, Juan Bautista, y de su madre, Isabel. Ella se compromete totalmente con el ideal que Dios le ofreció. Desde este momento, todo el amor del espíritu Santo nos llegará a través de María: santificándonos por el Bautismo y multiplicando en nosotros la vida divina por los Sacramentos y las gracias actuales. La Visitación duró cuatro meses. 

Si sólo al entrar la Virgen en casa de Isabel produjo una revolución de alegría, ¡qué no haría en cuatro meses! Poco a poco con su delicadeza, formó en Juan al precursor. Juan fue el mayor de los santos porque María lo preparó. También hoy, la joven Madre nos pide nuestro verano para que seamos las manos y los pies de su Hijo; su voz en tu familia, entre tus amigos, en el pueblo, de vacaciones estudiando. Ella te preparará como a Juan y serás misionero del Amor, para amar sin límites ni fronteras con una felicidad increíble. Este verano ¿te gustaría imitarla evangelizando tu ambiente?

Objetivo de la Campaña

Ser eslabón vivo, puente entre Dios y los jóvenes, acercándoles a los sacramentos y proponiéndoles con el propio  testimonio un nuevo estilo de vida.


Medios para vivir la Campaña

Olvidarnos continuamente de nosotros mismos para darnos a los demás.

Te proponemos algunos detalles que puedes tener con la Virgen:

  • No me quejaré nunca de nada.

  • Me quedaré siempre con lo peor

  • Me privaré de algo de comida que me guste.

  • Cumpliré con mi deber a conciencia.

  • Seré simpático con alguien que no me caiga bien.

  • No perderé el tiempo con cosas inútiles.

  • Saludaré a la Virgen con el rezo del Ángelus.

  • Cuidaré el examen de conciencia al acostarme.

  • Rogaré por los misioneros.

  • Visitaré una imagen de la Virgen.

  • Rezaré con atención el Rosario.

  • Jesucristo está en los enfermos, los trataré con delicadeza.

  • Rogaré a María por la pureza de los jóvenes.

  • No me cansaré nunca de estar empezando siempre.

  • Me reservaré un cuarto de hora de lectura espiritual.

  • Consideraré de cuántas obras buenas me priva la pereza.

  • Participaré diariamente en la Misa, particularmente en sus fiestas (16 de julio; 5, 15, 22 de agosto; 8, 12, 15 de septiembre)