ESPIRITUALIDAD Y VIDA DE COMUNIÓN

El Instituto Berit constituye un lugar para la convivencia y la amistad, un espacio abierto para la actividad creativa y la formación permanente, con un vivo sentido de la solidaridad, favoreciendo así una conducta de vida inspirada en el Evangelio y en la fe de la Iglesia. De la unión vital con Cristo, alimentada por la liturgia y la oración, brota la fecundidad de la vida cristiana: "La vida cristiana alumbrada en el Bautismo muere sin la oración como el árbol al que se le corta de raíz" (P. Morales).

Ofrece a sus miembros y colaboradores los medios necesarios para una sólida formación espiritual. Una profunda espiritualidad eclesial, alimentada por los Ejercicios Espirituales ignacianos, fuente de renovación y medio preferente de apostolado, que se completan con los retiros mensuales, coloquios familiares y convivencias.

Una espiritualidad al estilo de la Familia de Nazaret, marcada por una fuerte impronta mariana, que nos enseña a vivir creando lazos de amor y de amistad, y a ocultarnos en la vida de apostolado uno a uno, pacientemente, sin buscar éxitos aparentes, sin tener prisa, esperando el momento de Dios, el toque de la gracia.

Este camino espiritual hace posible la contemplación en la acción y la presencia como fermento en toda estructura temporal del mundo para santificarla y santificarse.

La familia fundada y vivificada por el amor, nacida del Espíritu, impulsa a la Iglesia doméstica que es la familia a abrirse en círculos más amplios para alcanzar a toda la sociedad, puesto que esta es su vocación: comunión y misión.