ABIERTOS
A LA VIDA
El Instituto apuesta por el respeto a la vida, desde la concepción hasta la muerte. El cuerpo humano, en cuanto elemento constitutivo de la persona humana, es una realidad básica que reclama reconocimiento y protección adecuada. Una sociedad que no asegura la vida de los no nacidos es una sociedad que vive en una seria violencia interna respecto de su misión fundamental: proteger y promover la vida de todos.
Las técnicas de reproducción artificial o asistida se convierten en un sustitutivo de la relación interpersonal de procreación, violando el derecho de los hijos a ser engendrados en un irrepetible acto de donación y de amor.
Toda vida humana, también la doliente y terminal, tiene un sentido profundo. La fe cristiana confirma y supera lo que intuye el corazón humano, que la vida es capaz de desbordar sus precarias condiciones temporales. El sufrimiento, la debilidad y la muerte no son capaces de privarla de sentido, sobre todo cuando se encuentra soportada sobre un amor sin límites. El derecho a la vida es el fundamento del Estado de Derecho.
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