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Arraigados y edificados en Cristo, firmes en la fe

TESTIMONIOS DE LA JMJ

Rocío (España)

Durante la tormenta yo pensaba en el pasaje del Evangelio, cuando la tormenta en el lago. Yo pensé: Jesús está, no hay que tener miedo. 

Acerca de los voluntarios he aprendido muchas cosas: Muchos se quedaban sin beber y los voluntarios les daban de su agua, a pesar de no haber bebido. Veía también que no se quejaban. Reparé también en el cardenal Rouco, acompañando siempre sonriente al Papa. Pensé: “¡Lo que ha trabajado por los jóvenes, lo olvidado que está de sí!”

 

Katharina (Alemania)

Mi primera JMJ ha sido una experiencia “gigante” por ver tantos jóvenes que irradiaban una tanta alegría. Por la calle nos encontrábamos con montones de jóvenes católicos de todo el mundo con los que juntos cantábamos, bailábamos y rezábamos.

La JMJ me ha fortalecido en la fe y ha puesto de manifiesto que la Iglesia es precisamente lo que gritábamos al Papa cuando nos saludó: “Esta es la juventud del Papa”. La Iglesia es moderna, joven y llena de energía. Por eso es una pena que los medios de comunicación hayan puesto como centro de la noticia sólo de los aspectos negativos y no la alegría de los jóvenes junto al Papa y al vivir su fe en comunidad. Quisiera llevar a mi ambiente lo que he vivido y mostrar al mundo que nuestra Iglesia está llena de vida.

 

Beatriz Esteban

Ha sido una experiencia  de servicio a la Iglesia. Hemos trabajado, sí, pero normal. Con el polo verde todo el mundo te preguntaba, eras como su ancla de salvación. Y las personas muy agradecidas aunque no supieses responderles.

-         ¿Qué habéis hecho durante el año para formar voluntarias?

-         Muchas chicas las hemos conocido este año, íbamos por las clases anunciando la JMJ y proponiéndolo y muchas se apuntaron. Hemos tenido charlas, retiros mensuales, voluntariado en centros como residencias de ancianos o los comedores de M. Teresa…Esta preparación les ha servido para acercarse a Dios.

-         ¿Y cómo han respondido?

Aunque les ha costado, la actitud ha sido buena y la experiencia está siendo muy positiva, están descubriendo que la Iglesia es universal. Muchas no habían vivido algo así.

 

Sara

¿Quién me iba a decir a mí que al final caería en las redes de no se sabe que fuerza para ir a la JMJ?. Pero allí estaba yo…, nerviosa pero sabiendo que estaba haciendo lo correcto.

Cuatro Vientos: Al principio no entendí su significado, pero al día siguiente cuando el sol se echase a dormir comenzaría a entender, el porqué de su nombre.

Cansancio, calor y frío…El cielo se fue nublando poco a poco, y sin darnos cuenta algunas gotas de magia fueron tocando nuestra cara. Es cierto, nos quejamos del calor y ahora que teníamos agua nos quejamos de la lluvia, nunca dejaremos de quejarnos por lo que nos viene en lugar de valorar las partes buenas. Pero ante mi asombro, ni el calor ni la lluvia hicieron que ninguno se marchase de allí. Unos extranjeros nos dejaron un plástico enorme, y bajo aquel techo de ilusiones, nos juntamos todos para rezar y pedir a María que no nos abandonase. Fue un momento de gran fuerza. Nadie se quejaba,  éramos un grupo de gente unida por la fe, FIRMES EN LA FE, unidos.

Aunque pase el tiempo, la fe seguirá viva en nuestros corazones, porque pase lo que pase, estamos dispuestos a dar el cachito más importante de nuestro corazón para Él.

Como dijo Benedicto, se notó que desde allí arriba, Él estaba orgulloso de nosotros, de su Juventud y en el momento de la Adoración, la lluvia cesó momentáneamente, Dios nos estaba bendiciendo con aquellas gotas de vida.

Pasarán los años, cambiarán las cosas… pero es sorprendente como jóvenes de todo el mundo son fieles a lo que un día les dio un motivo para vivir…

Al día siguiente, en la Santa Misa, no podía verlo todo porque el polvo se filtró en mis lentillas. Pero, aunque no podía visualizarlo todo, mi alma albergaba la fuerza suficiente para sentir lo que estaba pasando… Como llovido del cielo, me di cuenta que había un chico que no veía, y su cara mostraba tranquilidad: Era sorprendente ver a una persona con tantas dificultades integrada, como que no había ningún inconveniente para estar allí, y yo no me di cuenta de su problema hasta que le hicieron una foto… Increíble ver la fuerza del ser humano ante las adversidades…

La misa fue muy bonita, sorprendentemente no resultó larga, es más fue amena, y emotiva…

El Papa pasó por algunos sitios cerca, yo no le pude ver, pero cuando explicó que en dos años la próxima sería en Río de Janeiro, algo en mi encajó como un puzzle, y sabía que ese sería y será mi próximo destino.

Después de ir allí sé que puedo mejorar un montón de cosas, que Dios me ayudará siempre que yo le pida ayuda, pero que también debo darle lo mejor de mí.

 

Isabel Escudero 

Esta JMJ en Madrid me ha parecido una experiencia inolvidable, y más como voluntaria. Ha sido muy emocionante que los extranjeros o las personas mayores agradeciesen nuestra, que coreasen: ¡¡voluntarias, voluntarias!!, y que nos aplaudiesen. Recuerdo que un extranjero dijo: "Voluntarias..., ¡gracias!". Eso me hizo sonreír. Cuando hacíamos nuestras tareas (controlar baños, repartir folletos para la confesión, vigilar zonas, etc...) nos sentíamos útiles; más cuando la gente nos preguntaba algo, aunque muchas veces no sabíamos la respuesta. 

Lo que me gusto más fue ayudar a gente dudosa a confesarse. Conocimos a mucha gente además. Soy tímida, pero en esos momentos aparcaba la vergüenza y me acercaba a todos con una sonrisa de alegría y satisfacción (a pesar del cansancio), y saludaba a todos. Poder ver la sonrisa de todas esas personas, el ambiente tan acogedor y festivo, y tener la fortuna de que el Papa me hubiese mirado cuando llegó a IFEMA desde el papamóvil, todo eso y más, ha hecho que mereciese la pena madrugar en pleno agosto, no comer como siempre, dormir en el suelo, no llevar el pelo bien arreglado, que me picasen las hormigas, mojarme de pies a cabeza la noche en Cuatro Vientos, etc. Pero había que sacrificarse. 

Además puedo decir: He vivido una aventura con el Papa y con 2 millones de personas de todo el mundo. Que el Papa se quedó con nosotros hasta que acabó la dichosa tormenta. He conocido también a gente no como yo quería, pero bueno... Me da pena por ellos y rezo por ellos. Me propongo hacer lo que el Papa nos ha dicho, es nuestra tarea cristiana.

 

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